Cementerio

La noche acompaña a llevar nuestras fantasías a cabo, nos envuelve en la oscuridad para que nadie nos vea, nos nutre del ambiente perfecto para desarrollar el pecado.
Dos adolescentes cogidos de la mano, toman a la noche como aliada para realizar el pacto acordado. Se ayudan para saltar la verja del cementerio, se ríen en silencio, acostumbran a sus ojos a la oscuridad que les envuelve, se dan pequeños besos en el cuello para darse ánimos y preparar el ambiente. Recorren los caminos buscando el mausoleo donde quieren amarse.
Saben que no está cerrado, que pertenece a la parte del cementerio abandonado, olvidado en la memoria porque los muertos que allí descansan pertenecen a otra época. Entran despacio, ataviados con miedo y morbo por la situación.
Él acaricia levemente su mejilla, pasa sus dedos por los labios carnosos y deja que ella lama uno de sus dedos, dejándose llevar por un escalofrío que le recorre la nuca. Sigue bajando su mano, mientras la lleva hasta la tumba que hay en medio del recinto, para apoyarla.
Recorre su cuello, desabrocha despacio su blusa, se deleita en la contemplación de sus senos capturados en un corsé negro. Acerca su boca a su cuello, lo recorre, lo besa, le muerde levemente juntando sus labios y sus dientes dejando una pequeña marca. La sube a la tumba para tener cerca sus pechos donde vuelve a morderla pero haciendo más fuerza, dejando esta vez la marca de sus dientes.
La luna observa desde arriba como los amantes cierran el pacto entre suspiros y jadeos.

El beso (basado en el cuadro de Francesco Hayez )


La dama nerviosa porque el aya no los atrapara tras su noche de amor, instaba a su amante a desaparecer pero no era capaz de soltar su mano. Él la miraba lleno de amor y devoción, se decía a sí mismo que ni la guerra, ni la oposición de sus familias les separaría, ella le pertenecía y él a ella.
No pudo evitar robarle un último beso antes de su partida furtiva, antes que la casa se levantara y a los pies de la escalinata que le separarían de ella, tomó su rostro entre sus manos y posó sus labios en los de ella.
Ella rodeó su cintura y posó su otra mano en su hombro, fundiéndose con él en el último beso, que sabía que podría beber de los mismos labios que habían recorrido su cuerpo esa noche.

La hermosa en orgía

Su talle flexible era una rama que se balanceaba sobre el montón de arena de su cadera, y de la que cogía mi corazón frutos de fuego, mis manos se perdían recorriendo sus piernas, perdiéndome en la suavidad de su piel blanca, pura, sin imperfecciones.
Subía desde ellas hasta su plano vientre, dando pequeños círculos con mi dedo índice en su ombligo, subiendo, acariciando con la uña hasta la voluptuosidad de sus senos.
Tomé uno con firmeza en mi mano, sintiéndolo turgente, lo apreté, lo acaricié, no pude resistirme a saborear esa piel y acerqué mi boca voraz. Saboreé sus pechos como un niño hambriento, escuché sus jadeos que hicieron que mi excitación aumentara. Perdí una de mis manos entre sus piernas y sus caderas se acompasaron a mis caricias.
Ella se hundió en mi cuello, dándome pequeños besos, pequeños mordiscos que entrelazaba con suspiros en mi oído, una de sus manos desapareció entre mis piernas y poco a poco abrió mis labios, buscando el calor que se escondía entre ellos.
Sabíamos que este amor era prohibido pero no podía resistirme a la lujuria que su cuerpo me provocaba, el néctar de sus piernas era la misma ambrosía con que los dioses se alimentaban.
La amaba, amaba como se movía bajo mis caricias, como su cuerpo se estremecía en el clímax, como susurraba mi nombre, como pedía más caricias…

Me haces tanto bien de Amistades Peligrosas

Hoy acordé de este canción...tan sensual,tan evocadora para ciertos momentos, tan llena de imágenes, tan...tan para disfrutarla solos o con compañía...disfruten!!

Chat

Mientras terminaba el informe que debía entregar a primera hora, tenía la ventana del chat abierta. Esperaba que ella se conectara.
Repasaba las estadísticas e iba introduciéndolas en el informe, tenía que cuadrar todo, era importante, pues con ello había que convencer a los nuevos socios que la empresa no estaba en recesión y no perderían su inversión. Era un año duro para la empresa, se mantenía más o menos a flote gracias al departamento de I+D+I que había tenido buenos resultados con los últimos productos, gracias a ello, no tenían que hacer un E.R.E.
Observó que se le había abierto una ventana del chat, la cerró al comprobar que no era ella, comenzó a pensar que hoy tampoco se conectaría.
Volvió a repasar el informe desde la página anterior, cambió alguna frase que no quedaba bien o no se entendía lo que se pretendía.
lady_morgana: Hola?
Era ella, ¡por fin se había conectado!
trovador: Hola, te echaba de menos
lady_morgana: jajaja yo a ti también, he estado demasiado ocupada con el trabajo, cómo estás?
trovador: liado con un maldito informe, esta crisis acaba conmigo, últimamente no paramos en la empresa y llego a casa muy tarde, no tengo vida privada jajajaja
lady_morgana: si quieres te dejo para que lo termines??
trovador: ni se te ocurra!! llevaba tiempo deseando hablar contigo.
lady_morgana: jajaja tampoco ha pasado tanto tiempo, qué ha sido? una semana?
trovador: una semana larguísima!!! Jajaja
lady_morgana: ya será menos, tienes a tu mujer, no?
trovador: y?
lady_morgana: qué pasaría si ella se entera de todo esto?
trovador: quizás hasta le de morbo…jajaja
lady_morgana: ya será menos, seguro que te monta un pollo!!
trovador: y tu marido? si tu marido se entera, que te haría?
lady_morgana: ése?? ni idea, creo que simplemente se lo diría a sus “amiguitas” y se reiría
trovador: le has vuelto a pillar en otra infidelidad?
lady_morgana: y cuando no? si parece que quiera que le pille, cada vez es más evidente que me pone los cuernos y casi que ni se esconde
trovador: y por qué no le das de su propia medicina?
lady_morgana: me estás proponiendo quedar?
trovador: a lo mejor
lady_morgana: ya sabes que se puede romper el hechizo del anonimato jajaja
trovador: es un riesgo que estoy dispuesto a correr jajaja
lady_morgana: jajaja tú no eres de los que les ponen los cuernos a su pareja, sólo te atreves con estas cosas, una conversación picante por el chat
trovador: me estás retando?
lady_morgana: te gustaría que lo hiciera?
Se pasó la mano por el cabello echándose hacia atrás en la silla, se planteó seriamente si sería capaz de serle infiel a Rosa, se encendió un cigarro aspirando profundamente.
lady_morgana: sigues ahí?
trovador: sí, estaba pensando en tu oferta
lady_morgana: jajaja no te preocupes, bien sabemos que es imposible por la distancia
trovador: siempre me puede salir un viaje de trabajo
Ahora fue ella la que tardaba en responder, ¿se habría asustado? Le dio una larga calada a su cigarro.
lady_morgana: estás solo en la oficina?
trovador: creo que sí, por lo menos en mi planta sólo estoy yo, por?
lady_morgana: por qué crees?
trovador: no lo sé…
Se sonrió notando que su pene comenzaba a endurecerse.
lady_morgana: porque quiero acercarme a ti por detrás, ir besando tu cuello, lamer tu lóbulo de la oreja, darte la vuelta en la silla y que me veas
trovador: cómo vas vestida?
lady_morgana: llevo esa falda negra ajustada que tanto te gusta
trovador: la que tiene una abertura en la pierna derecha?
lady_morgana: sí, esa y la blusa roja con el escote por donde se puede ver mi ropa interior
trovador: mmm…me encanta. Subiría mi mano por tu pierna, haciendo que la falda subiera con ella, acariciando tu suave piel…
El chat ya no existía, sólo ellos, uno delante del otro, acariciándose.
La mano de él subía por su muslo, arrastrando con ella la falda para llegar a rozar el cullote y sentir sus glúteos, su boca se posaba en el escote besando allí su dulce piel, lamiéndola, sintiéndola, saboreándola. Su otra mano la posó en la espalda para atraerla más a él.
Ella suspiraba, se dejaba hacer, sabía que le gustaba llevar la iniciativa.
Subió completamente la falda y con las dos manos le quito el cullote dejándose embelesar por aquella zona depilada. Desabrochó la blusa y la dejó caer sobre su mesa, lamió sus pechos sobre el sujetador que llevaba mientras lo soltaba por detrás para liberarlos de aquella prisión de encaje. Aprisionó en sus labios sus duros pezones y jugueteó con ellos.
Suspiros, todo lo que ella era capaz de hacer era respirar entrecortadamente, jadear, suspirar, sentir aquellas caricias y dejarse hacer.
Bajó, lamiendo, hasta su plano vientre y por fin se aventuró en su rincón favorito. Le encantaba embriagarse de su aroma, sentir el calor que destilaba en su boca, dejarse llevar por aquel dulce sabor y perder su lengua en busca del pequeño botón que la transportaba a una serie de sensaciones impredecibles para ella. Sus manos acariciaban sus pechos, jugando entre sus dedos con los pezones, tomándola por el cuello, acercándola hacia sí, perdiendo una de sus manos en sus glúteos, jugueteando en aquél prohibido rincón.
Ella notaba como su cuerpo era recorrido por aquella descarga eléctrica que una y otra vez le provocaba jadeos más intensos. Tomaba su cabeza entre sus manos, perdía sus dedos en los cabellos, le acercaba más a ella, movía sus caderas ayudándole para alcanzar el clímax…cuando él se apartaba dejándola con la miel en los labios.
Se levantaba de su silla, la besaba con fiereza, abordando su boca con su lengua, la giraba, restregando su bulto en sus glúteos, le apoyó en la mesa tomándola por la melena rojiza y le introdujo su pene.
Ella se retorció de placer al sentirlo dentro, él le agarró de sus pechos para introducirla entera.
trovador: la sientes?
lady_morgana: sííí…no pares…
Se sentó de nuevo en la silla con ella sobre él y mientras le acariciaba con una mano su pecho izquierdo, la otra se perdía en busca de su clítoris, su boca se perdía entre su cuello y su oreja. Ella jadeaba, movía sus caderas y…
lady_morgana: dios!!! menudo orgasmo!!! menos mal que estoy sola.
trovador: yo tengo que limpiar la pantalla jajaja
lady_morgana: tengo que dejarte, seguramente esté a punto de llegar mi marido
trovador: sí, yo también me voy a ir, se ha hecho muy tarde
lady_morgana: como siempre ha sido un placer
trovador: jajaja espero que hablemos pronto
lady_morgana ha abandonado el chat
Él cerró la ventana del chat, tiró el pañuelo con el que se había limpiado, cogió un cigarro y se acomodó en la silla.
Repasó por última vez el informe, le dio el visto bueno y lo imprimió.
Apagó el cigarro, tomó una carpeta, guardó el informe, apagó el ordenador, tomó sus cosas y salió de su despacho apagando las luces, llamó por el móvil a su esposa para decirle que ya salía y se despidió de Claudia, la becaria.